Monumento a la Madre

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Ya en este espacio hemos hablado de la Arena Coliseo, el Estadio Azteca y la Basílica de Guadalupe, y hoy vamos a completar la cuarteta de las obsesiones mexicanas. Con la importancia que tiene la madre en nuestra cultura – para bien para mal – no era de extrañarse que hubiera un monumento dedicado a ellas.

La idea surgió en 1944, cuando en una plática de amigos, el entonces secretario de Educación José Vasconcelos, y el periodista Rafael Alducín pensaron que sería una buena idea que las madres mexicanas tuvieran un monumento, y este primero le hizo llegar la idea a Manuel Ávila Camacho, hombre de mucho apego a la familia. Él puso la primer piedra ese año, pero problemas de presupuesto hicieron que se terminara en 1949, con el entonces presidente Miguel Alemán.

El monumento sufrió serios daños en el terremoto del 2017, pero fue reinaugurado en 2018, usando piezas originales. El monumento forma parte de un jardín muy apacible, a pesar de estar al lado de Reforma, y es un centro usual de reunión de artistas independientes que venden sus obras. Un paseo ahí seguro será a toda… la intensidad posible.