Jardín del Arte
Algunas veces, se planea algo perfectamente, y no funciona. Y otras, sin planear nada, resulta un éxito. Es lo que pasó con el oficialmente conocido como Parque Tlacoquemecatl – nombre que afortunadamente nadie usa, porque está muy largo – y más conocido como Jardín del Arte.
Podemos imaginar que, en algún momento, algún artista puso su obra ahí para tratar de venderla, y luego se sumó otro, y otro, y otro… Hasta que acabó convirtiéndose en una galería espontánea. Basta con que vayas a pasear por el parque, para ver obras de todo tipo, de diversos géneros, estilos, y todo gratis. Y claro, si alguna te gusta, te la puedes llevar tratando directamente con el autor, sin intermediarios.
Si eres amante del arte, vale la pena darse una vuelta. Y si no, seguramente si vas te vuelves uno.