Ex-Convento del Desierto de los Leones
Si nos guiamos sólo por el nombre, nos vamos a sentir muy decepcionados, pues ni es un desierto, ni tiene leones. Pero si hacemos a un lado la nomenclatura, nos encontraremos con uno de los lugares más bellos y tranquilos que hay aquí en la capital.
El Convento fue creado por los Carmelitas en 1605, precisamente buscando un lugar alejado de la sociedad. Ahí estuvieron un siglo hasta que un terremoto lo destruyó parcialmente, por lo que se retiraron. La familia León lo adquirió, y le hizo algunas reparaciones – de ahí su nombre – pero el mantenimiento fue menor. Fue sólo hasta 1917 que lo recuperaron, nombrándolo el primer parque nacional de México.
El nombre de Desierto es por la soledad y tranquilidad que se vive ahi, y además de poder admirar la belleza de la construcción, y sus catacumbas. El viaje se lleva algo de tiempo, pero vale la pena.