El Monumento a Cuauhtemoc
El tomarse algunas licencias artísticas, siempre es perdonable, pues los creadores pueden dejar fluir su creatividad, y se obtienen resultados interesantes. Pero en el caso de este monumento, debemos de decir que realmente se volaron la barda.
El Monumento fue construido en 1887, a instancias de Porfirio Díaz. Para su construcción se realizó un concurso, que ganó el escultor Francisco M. Jiménez, quien murió dos días después de que se le diera a conocer su victoria. Así que la realización quedó a cargo del artista Ramón Agea, que decidió ponerle “algo” de su cosecha.
Inspirado en el art nouveau de la época, incorporó en el diseño elementos franceses, y de varias culturas mesoamericanas, no sólo de México. De hecho, Cuauhtemoc fue realizado con el canon griego clásico, por lo que podemos dudar que así haya lucido nuestro tlatoani. Sin embargo, un homenaje es un homenaje, y a pesar de la ensalada de estilos, se ha convertido en parte de la Ciudad.
Si quieren hacer algo divertido, visiten la estatua y traten de encontrar cuantos estilos están mezclados, e identifiquen a que cultura pertenece. Y el que encuentre el glifo inca se gana dos puntos extra.