Plaza e Iglesia de Santa Catarina

Publicado
0Comentarios

La Plaza de Santa Catarina fue una de las primeras residencias de Cortés, y una vez que se trasladó a la que sería la definitiva, donó el terreno a los franciscanos, que construyeron ahí una iglesia destinada a la catequización de los indígenas. El relativo aislamiento de la misma – que aún se conserva en gran parte – no sólo atrajo a muchos habitantes, sino que convirtió el lugar en un espacio ideal para la reflexión. De hecho, tras de la revuelta cristera, se fingió una “compra” por parte de una mujer cuyo nombre es desconocido hasta la fecha, que la salvó de ser nacionalizada. Actualmente, cuenta con cafés, restaurantes y otros pequeños negocios a su alrededor, además de estar adyacente a la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, que además de su belleza, tiene una gran cantidad de talleres de todo tipo de artes. Esto es tan tranquilo, que hasta dan ganas de penar en silencio.